Uno de los grandes objetivos que debiéramos de tener los individuos en nuestras mentes es la objetividad en nuestras vidas. La ley de atracción mental es el artículo de mayor necesidad entre los seres humanos; los tres elementos que constituyen la ley del éxito son: primero, una imagen mental clara del objeto a ser logrado; segundo, la condición de la mente mientras está en persecución de su objeto; y tercero, la conservación de la energía.
En nuestros días, es necesario que funcionemos con nuevas ideas y que nos reinventemos otras formas mentales, puesto que hemos fracasado en lo fundamental dejando el estado optimista y aplomado y la parte ética, la honradez y las ambiciones que solamente son las de ganar mucho dinero, como si este nos diera la felicidad, ¡púe no!
“La honradez y la utilidad son el fundamento de todas las acciones” (Cicerón) En estos momentos asistimos al desmadre de aquellas personas que sin escrúpulos han dejado de ser honrados; esto nos está llevando al saqueo continuado de las arcas del estado y estas son patrimonio de todos los contribuyentes, de todas las personas honradas…
La ley de atracción mental es un principio fundamental básico del éxito; pero no es el único principio, y la ineptitud de reconocer este hecho es la causa de muchos fracasos que estamos padeciendo. No es sino otro nombre para lo que llaman progreso o globalización; los optimistas, viven el equilibrio mental, actúan de otra manera en la vida, en los negocios, en las diferentes profesiones; estos ven bajo una luz optimista que la vida es otra cosa diferente y más sencilla.
Un punto de la evolución desde donde se puedan mirar inmóviles e imperturbables sobre los apurados miembros de esta sociedad en la que estamos corriendo, pero no sabemos a donde vamos, quizás todos corramos en busca de una vida mejor y sobre todo en busca de la felicidad, pero para ello tenemos que estar exentos deS egoísmos que nos corroen.
Pero las formas mohosas, (cubiertos de moho, la herrumbre es un moho y otros elementos que ensucian) oscurecen el estado optimista que han nacido para el oscurantismo y que no son transparentes, estos individuos ven todas las cosas en negativo y por ser así sufren las consecuencias de su tristeza: los optimistas encaran la vida con alegría, y son felices con los medios que tienen…
Todo esto que nos ocurre a los individuos es por falta de aplomo, porque la mente objetiva controla todas las situaciones que se presentan, la ventaja del optimista goza de todos los momentos de su jornada, observando las maravillas de la naturaleza, esta no tiene los vaivenes que tenemos los seres humanos por tener mente.
En la mente objetiva se resuelven la mayoría de los conflictos que tenemos; estos son producto de la mente analítica, pero, ¿cómo transmutar estas situaciones? Cuando nos enseñemos a pensar con el corazón, este órgano es el equilibrador de nuestras vidas.
Un elemento a tener en cuenta es la ley del éxito. Es la conservación de la fuerza interna, al persistir en nuestro empeño para transmutar cualquier situación y aplicar la alquimia que es la base y fuente de transformar y hacer sublime las partículas pesadas que nos agobian.
La atracción magnética con el cuerpo físico es la causa de la polarización de los átomos. Pero la ley de atracción que controla la polarización, opera con igual fuerza sobre todas las cosas que existen en los individuos; hay un lado positivo y un lado negativo para los seres humanos, y el cuerpo tiene polaridad magnética; por esta razón debemos vivir un estado optimista, dándole la vuelta como lo hacemos a la tortilla; y esto es posible si nos lo proponemos. 
Aunque constantemente estemos sumergidos en el gran océano de la vida, nuestra fuerza magnética nos debe llevar al optimismo, esa corriente que nos conducirá a buen puerto, donde veremos que otra manera de ser y vivir es posible, y esto nos es necesario…
“La mayor parte de lo que ignoramos, es mucho mayor que todo cuanto sabemos”. (Platón)